Análisis de Dragon Ball FighterZ

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Análisis de Dragon Ball FighterZ

El videojuego casi definitivo de Dragon Ball Z ha tardado más tiempo de lo que hubiéramos imaginado los fans, pero la excelencia que desprende Dragon Ball FighterZ es tan descomunal que olvidamos por completo lo maltratado que ha sido este mítico Manganime en el sector de los videojuegos. Porque Dragon Ball FighterZ no es un jugar a un juego…es jugar el anime.

El título que nos ocupa posee una gran diversidad de atributos que agradecerán los más fanáticos de los juegos de lucha, pero que lo agradecerán aún más aquellos fanáticos de Dragon Ball Z. El título es espectacular y se consolida como uno de los mejores videojuegos de lucha en una generación que cuenta con buenos exponentes dentro del género como Tekken o Injustice.


Lo anterior mencionado es logrado gracias al talento de Arc System Work, así como por su evidente fanatismo hacia la obra de Akira Toriyama. El sistema de combate es realmente espectacular y está al alcance de pocos, presumiendo como pilares del juego una notable habilidad, agilidad y espectacularidad, sin mencionar la fidelidad y el cariño con el que ha sido recreado de manera enfermiza los movimientos de los más de 20 personajes que conforman el plantel. Literalmente, casi todos los movimientos que desprende un Krilin, Goku SSB o Cell, por mencionar algunos, son directamente extraídos del anime. Implementar las animaciones para DBFZ inspirados en los movimientos más icónicos del personaje en el anime no debe haber sido divertido…pero esto nos hace esbozar una sonrisa.

Y no solo nos referimos a los ataques o poderes especiales de un determinado personaje. Nos referimos desde una patada, un puño, pasando por la reacción del rival a nuestros ataques, su manera de bloquear, hasta las gloriosas Intros o Finish. Todo ello se siente directamente como un golpe de nostalgia hacia el fanático de Dragon Ball y podremos identificarlo fácilmente las escenas que han intentado emular gracias al grosero nivel de animaciones que posee el juego.

Más allá de la espectacularidad visual de los combates, DBFZ es un juego desafiante. Es fácil de jugar y muy difícil de dominar. Las mecánicas del juego se adaptan perfectamente a lo que se exige de un Dragon Ball y eso nunca ha sido una tarea fácil, por lo que ello explica la cantidad de penosos títulos que han sido desarrollados. El combate se desenvolverá en 2.5D mediante un 3vs3, y vas mucho más allá de oprimir reiteradamente un solo comando. La distribución de los botones es realmente cómoda y cada uno de ellos serán útiles para salir victoriosos del combate por lo que podremos esperar muchas veces enfrentamientos que son bastantes variados y diferentes, pero sobre todo, combates realmente divertidos y frenéticos.

El videojuego posee un notable nivel de balanceo entre sus personajes y es realmente destacable debido a que éste importante aspecto nunca ha sido logrado de manera eficiente en ningún otro juego relacionado a Dragon Ball. Lo mejor es la sensación de poder que se transmite independientemente de los luchadores que usemos. Por lo que, para los jugadores más veteranos, se pueden encontrar con un Fightinggame realmente competitivo en el cual invertir una increíble cantidad de horas a través de su vertiente online. Evidentemente existen un reducido grupo de personajes que están por encima de otros, aunque no llega a ser algo alarmante gracias a la cantidad de ajustes que se han realizado, pero de igual forma es un aspecto ligeramente negativo a tener en cuenta.

Pero una vertiente muy mal realizada y sin duda lo que viene siendo lo peor del juego es el modo historia. Realmente el acabado que posee no hace más que aclarar que DBFZ está centrado en el competitivo. La historia es original y creada por Arc System Work para la ocasión, por lo que se desprende de lo que conocemos en el anime, pero no sigue siendo más que un pretexto para liarse a puños. Lo único rescatable es el nuevo personaje diseñado exclusivamente para el título: Androide 21, así que para quienes esperan un modo historia sobresaliente tendrán que lidiar con este aspecto muy negativo.

Dragon ball fighterZ también cuenta con un excelente modo arcade que nos incentivara a completarlo a través del desbloqueo de Goku y Vegeta SSB, solo apto para aquellos con un nivel de pelea muy alto, o dicho en palabras más simples, si te has adaptado un poco con las complejas mecánicas de pelea que posee el juego. Además, se cuenta con un modo entrenamiento en el que nos desglosan diversos combos de todos los personajes, aunque Youtube siempre será la vieja confiable ya que es en donde se explotan las maravillosas posibilidades jugables. Por supuesto, el videojuego se podrá disfrutar con amigos de manera loca, pero más allá de eso, el modo offline se queda algo corto en pro del beneficio del notable online

Pero el titulo no solo hace gala de su jugabilidad, ya que tenemos que hacer un especial énfasis en el increíble apartado gráfico de DBFZ, realmente un espectáculo tanto en el modelado de los personajes como el de los escenarios, los cuales se irán deteriorando (o serán destruidos) teniendo la posibilidad de cambiar de un escenario a otro dependiendo de las circunstancias del combate, lo cual posee un acabado muy logrado, natural y convincente. Además, las técnicas finales cuentan con unos increíbles efectos de partículas y espectacularidad a través de sus presentaciones, sin mencionar que no se hacen cortos ni largos, siendo lo suficientemente impactantes como para no reducir el ritmo del combate en el que estamos envuelto. Por supuesto, todo se ve envuelto a través de unos suaves 60 FPS sin ningún tipo de caída


En el caso del sonido, contará con las voces originales del anime y disponibles también en versión inglés, pero la pega en este caso es no contar con la banda sonora original ya que Bandai ha decidido incluirlas solo en las ediciones coleccionistas y a manera de pago.

Sin importar cuales son los contados defectos encontrados en Dragón Ball FighterZ, lo destacable es el buen hacer de Arc System Works. Muchos aficionados a Dragon Ball notarán no solo el talento de los desarrolladores, sino también la pasión que desprenden para la realización del título basado en un anime de manera inigualable. Todo encaja perfectamente con lo que es ser un videojuego de lucha y con la esencia de Dragon Ball, sin mencionar el constante cuidado del juego mediante actualizaciones y ajustes que no hacen más que evidenciar el profesionalismo y la seriedad que ha sido empeñado.

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