Análisis de Metal Gear Solid V

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Análisis de Metal Gear Solid V

La última gran infiltración de Snake ha dejado con sentimientos encontrados a muchos de los fanáticos de Metal Gear Solid con The Phantom Pain, un videojuego el cual a través de su mundo abierto explota las posibilidades del género del sigilo a un nivel nunca antes visto, pero ¿A qué precio? Análisis de Metal Gear Solid V.

La llegada del último MGS por parte de Hideo Kojima ha tardado en salir a luz luego de 7 años desde el lanzamiento de una entrega enumerada con Guns Of The Patriots y no podemos más que decir que la larga ausencia de un proyecto ambicioso relacionado con la saga ha sido casi impecable y justificado. ¿Por qué casi? Debido a que The Phantom Pain ha optado por un diseño algo extraño que explicaremos a lo largo del análisis.

Para aquellos quienes esperaban que Kojima encontrará por fin el equilibrio entre las Cinemáticas y el Gameplay, pueden estar de enhorabuena porque la proporción entre los dos aspectos es la correcta e incluso se puede llegar a echar en falta cinemáticas debido a que ésta entrega es la más grande de la saga en términos de tamaño. De lo que no cabe duda es que dichas cinemáticas poseen más que nunca un acabado espectacular gracias al nuevo motor gráfico y a la utilización de un plano secuencia muy bien llevado a cabo. Si bien la narración se ejecuta de una manera notable, la historia estar por debajo de lo que siempre ha representado la saga Metal Gear Solid, ello se debe en parte al propio Snake y por la cantidad de casettes con abundantes minutos que cuentan segmentos esenciales de la trama que nos hubiera gustado haber presenciado, pero que lamentablemente no será posible.

Por otro lado, la jugabilidad del título es de proporciones colosales en lo que respecta al género. El mundo abierto ha sido aprovechado al máximo en lo que respecta a la infiltración, con una absurda cantidad de maneras para resolver las misiones que se nos presenten y que ni logra verse empañado por ciertas reiteraciones entre dichas misiones. El jugador contará con muchas posibilidades jugables y muchas de ellas presentan un aspecto impecable, con un manejo exquisito a la vez que versátil, por lo que se ha quedado atrás los movimientos toscos habituales de la saga. Los gadgets también aportan momentos favorables para la jugabilidad así como los determinados compañeros que podremos llevar en las misiones, ya sea nuestro fiel D-Dog, la máquina D-Walker, el caballo D-Horse y la enigmática Quiet. Y es que los compañeros se diferencian bastante a la hora de proporcionarnos muchas utilidades por parte de cada uno por lo que la situación probable es que durante nuestra partida le saquemos mucho provecho a todos obteniendo una jugabilidad de lo más variado y compacto. Realmente no hay mucho que achacar en cuanto al tema jugable, la supresión del mapa en nuestra interfaz así como la posibilidad de marcar a enemigos junto con el modo reflejo para salvarnos de un apuro puntual no restan ningún tipo de dificultad al juego por lo que los más veteranos se encontrarán con una experiencia muy sólida en ese aspecto.

La campaña tendrá una duración de 40h pero existe un problema y está relacionado con el extraño diseño que se había mencionado antes. Más allá de que en cada una de las misiones debamos comenzar con una llegada a la zona a través de nuestro helicóptero, sintiéndose algo innecesario y como una pérdida de varios minutos, también existe el hecho de que el último tercio de la campaña cuenta con diversas misiones que ya hemos realizado, pero con mayor difucultad y alternadas con misiones inéditas para avanzar en la trama. Realmente no es algo que comprendamos del todo, pero quizás lo más preocupante es la sensación de que en cierto aspecto el contenido del juego en cuanto a la historia se encuentra recortado. Quizás eso haya sido los orígenes del problema entre Kojima y Konami, no lo sabemos con seguridad, pero lo que podemos asegurar es que luego de terminado la campaña nos dará la sensación de que ha faltado un empuje más.

Otro aspecto a señalar es que el mundo se siente algo vacío. Si, podremos recolectar varios objetos para nuestra base que nos generarán un beneficio, pero más allá de los puestos de guardia Afganistán se siente como lo que es: un desierto. Y del igual forma sucede con Angola y se termina de confirmar en nuestra Mother Base. Quizás sea uno de los aspectos menos cuidados más allá de la trama. A pesar de que el sigilo se ha visto realmente reinventado el vasto mapa no aporta un beneficio en su totalidad.


Eso sí, Afganistán y Angola cuentan con un acabo espectacular, contando con una notable variedad de escenarios. Las tormentas de arena en el desierto nos aportarán en ocasiones más de un alivio si nos vemos en vuelto en un aprieto. Pero no solo los paisajes tienen un gran acabado, pues el elenco de personajes que conforman The Phantom Pain a nivel gráfico y de diseños son sorprendentes, manifestando una personalidad que es habitual dentro de la saga. En este sentido Snake, Skullface, Ocelot y Quiet destacan muy por encima del resto, sin mencionar que en las cinemáticas muchos por no decir todos alcanzan un increíble acabado.

Si bien el título no está a la altura de los mayores exponentes gráficos para el 2015 como lo fueron The Witcher 3 y Batman Arkham Knight, mantiene el tipo de una gran manera y desempeñándose con unos excelentes 60 frames por segundo a 1080p en el presente ciclo de consolas, sin duda siendo unas de las bondades otorgadas por el Fox Engine. Claro está, el juego a nivel de animaciones se comporta de una manera increíble, sin bien ya se ha mencionado que los movimientos de Snake son una delicia, también lo serán los de nuestros enemigos y los compañeros que emplearemos para superar una misión. Además, tenemos que destacar el increíble nivel de la IA enemiga, con un comportamiento y reacciones que pocas veces nos podemos encontrar en un videojuego, siendo un excelente desafío para el jugador. Por supuesto el arsenal de movimientos de nuestra IA aliada se desenvuelven de forma notable y de manera accesible, teniendo a D-Dog como un gran exponente a través de un comportamiento intachable que no nos dejara vendidos como comúnmente suelen suceder en los vídeojuegos en los que se cuenta con personajes de apoyo.


En definitiva, hemos podido comprobar el dolor fantasmal a través de MGSV. Posee un acabado tan espectacular en su jugabilidad y tan extrañamente raro en su estructura con respecto a su historia que nos hace preguntar que hubiera sucedido en caso de ofrecer un cómputo global sobresaliente en la mayoría de sus aspectos, pues logra implementar con éxito muchas de las nuevas cosas que ofrece, pero manifiesta una sensación de falla en lo que nunca antes había fallado. A pesar de que no lo sabremos, The Phantom Pain se erige como uno de los mejores juegos que explotan las posibilidades del sigilo de una forma magistral. Y muy pocos juegos pueden alardear de esto.

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