Análisis de Assassin Creed: Origins. Un nuevo comienzo

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Con la versatilidad que puede ofrecer Assassin’s Creed en lo que se refiere a ambientaciones, ahora nos toca vernos envuelto en medio de las faranoicas arenas de un espléndido Egipto. Origins es una leve redirección de la fórmula de AC, el cual comienza a orientarse hacia otro camino a partir de diversas implementaciones que hemos visto día sí y día también en los mundos abiertos de los últimos años, con todo lo bueno y todo lo malo que eso conlleva. 

Uno de los primeros aspectos que debemos recalcar es que AC: Origins no está cerca de ser una de las mejores entregas de las sagas, y esto se debe a qué la IP en la 7ma generación traía un envoltorio realmente compacto en muchos de los apartados que era capaz de ofrecer, cosa que Origins no logra. Tampoco estamos hablando del Asassin’s Creed con más falta de inspiración, ya que fácilmente se puede afirmar que es uno de los más destacados luego del lanzamiento de Black Flag en el 2013, pero la cuestión está en que se siguen arrastrando los mismos severos problemas y se suman otros más en donde la franquicia se hacía fuerte. 

En términos de historia, o en lo que respecta a la primicia, existen ciertas semejanzas con respecto a Asassin’s Creed 2 al estar centrado en la venganza. La estructura con la cual se desenvolverá dicha historia es en donde Origins marca sus diferencias…pero no precisamente en el buen sentido. Nuestra aventura se verá segmentada en la eliminación de una determinada cantidad de objetivos por motivos que se encuentran justificados, pero que no terminan de cuajar del todo por no ser lo suficientemente orgánico cómo para involucrar de forma importante el interés del jugador durante toda la campaña. Debido a la época, los jugadores ya deben conocer de antemano que el origen de todo lo que rodea el conflicto entre Asesinos y Templarios es una de las primicias más importantes que se esperan encontrar, pero no parece terminar de arrancar por un planteamiento que no beneficia lo que se supone significa ser el “inicio” de todo.

Más allá de generar dudas en un apartado tan importante para Assassin’s Creed (o de los videojuegos en general), Ubisoft vuelve a hacerse fuerte en sus ambientaciones. Si los usuarios exigían Egipto como telón de fondo no es solo por la capacidad que tiene la saga para ofrecer distintas ambientaciones en cada una de sus entregas, sino por las fortalezas que Ubisoft suele demostrar en medio de una materia que tiene más que dominada. Con Origins se vuelve a demostrar un gran despliegue en base a la documentación histórica, la recreación de escenarios claves de Egipto, la vestimenta de todos los Npc o los objetos que se encuentran a nuestro alrededor. Puede que no haya ninguna pega en lo que se refiere al aspecto visual de todo el entorno que nos rodea, pero tampoco es algo que preocupe a un usuario que ya se encuentra familiarizado con la saga.

Eso sí, si el talento de Ubisoft en cuanto a la recreación de sus mundos sigue intacto, también es cierto que se ha ofrecido un retroceso bastante importante a la hora de realizar un mundo cargado de contenido de calidad. No es que las misiones sean malas, es que sencillamente son repetitivas, pero la peor parte es que allí no acaban los problemas; las misiones son ABUNDANTEMENTE repetitivas. La cantidad se encuentra completamente desbalanceada con respecto a la variedad y al momento de suceder eso es cuando el jugador debe hacer un gran esfuerzo si tiene pensado no dejar el videojuego a medias.

Si bien se puede pensar que ciertas misiones son opcionales, pues no es del todo cierto ya que, para seguir el hilo narrativo de la historia principal deberemos contar con un determinado nivel y para ello nos tendremos que ver forzados a realizar misiones secundarias. Evidentemente hablamos de una manera bastante superficial (e innecesaria) de alargar la duración de un videojuego, y si bien no habrá problemas para aquellos quienes puedan gustar de las mecánicas, es totalmente verídico que el ritmo de la campaña se rompe por completo por ofrecer decisiones muy contraproducentes. Y no hablamos de una situación que sucede 2 o 3 veces, sino de manera reiterada.

Teniendo en cuenta el rumbo de Assassin’s Creed en cuanto a su duración, está obligado a verse respaldado por determinadas mecánicas de Rol para que todo pueda ser lo más llevadero posible. Nuestro personaje cuenta con un correcto Árbol de Habilidades y de distintos equipamientos que justifican la implementación de un sistema de nivel, algo que nos lleva a pensar que los combates han recibido el peso necesario para que el conjunto de las nuevas adiciones funcione de la mejor manera posible. Nada más lejos de la realidad, Origins no logra solventar el problema de la franquicia con respecto a los combates debido a su inexactitud y su simplicidad.

Pero obviando el discreto combate, el sigilo ofrece notables resultados. Esto no se debe a la incursión de grandes mecánicas, sino más bien de escenarios con el cual es posible sacar provecho de las mecánicas que han funcionado bien en distintas entregas. Cómo ya habíamos comentado antes, Egipto es una ambientación espectacular, el cual no solo favorece el sigilo sino también el característico Parkour marca de la casa. En pocos videojuegos de mundo abierto podremos encontrar una movilidad tan placentera como en AC a la hora de escalar por grandes arquitecturas y si entre esos lugares icónicos del antiguo Egipto tenemos la posibilidad de sobre recorrer Alejandria o escalar las imponentes pirámides de Egipto, está claro que nos esperan momentos muy espectaculares que presenciar en ese sentido. 

Todo lo anteriormente explicado no hace más que beneficiar el apartado gráfico del juego, el cual ofrece increíbles estampadas a pesar de ser un videojuego lanzado en el año 2017. Hablamos de un título muy capaz incluso a día de hoy, pero en donde termina de magnificar su gran acabado gráfico es en el diseño artístico del antiguo Egipto. La majestuosidad de una ambientación de hace 2 milenios rebosa calidad y variedad en muchas secciones del mapa de Origins, ya sea con los cautivadores colores del agua verdosa o cristalina dependiendo de la ubicación, las arenas del desierto (arena blanca, arena amarilla) o la increíble recreación de las dunas. Más allá de los desérticos paisajes, Origins también se luce en cuanto a zonas centradas en la fauna gracias al acabado de la vegetación o de pantanos. Por supuesto, no faltan las ciudades principales repleto de mucha vida gracias a su población. 

 
Todo ello se desarrolla bajo un rendimiento realmente estable, corriendo a 30FPS bajo una resolución de 4k dinámicos para Xbox One X, 1440p en el caso de PS4 Pro y 1080p en el caso de las versiones estándar de PS4 y Xone. Eso sí, en el caso de estas últimas, se presentan una tardía carga de texturas en ciertas situaciones junto con ligeros bajones de Frames para los momentos exigentes. También hay desajustes en cuanto a la distancia de dibujado, pero nada que termina de ser alarmante. Cómo no podía ser de otro modo, también se encuentra presente en buena parte de la aventura aquellos bugs capaces de sacarnos unas buenas carcajadas y, en menor medida, aquellos que son capaces de frustrar la experiencia del usuario de maneras inentendibles. Por suerte, en Origins no está ni cerca de suceder lo ocurrido en el accidentado lanzamiento de AC: Unity en el 2014. 

Lo que si vuelve a estar presente es el gran trato en cuanto a las voces de los personajes. Da igual si hablamos del idioma original o el doblaje al español porque el extenso elenco, tanto de personajes ficticios como históricos, se encuentra bien caracterizados en cuanto a dicho apartado. Las notas ambientales también cumplen su cometido cuando nos encontramos, por ejemplo, en medio de los inabarcables desiertos, aunque resulta inusual el hecho de que no hablamos de un título con fuerte presencia en sus composiciones más allá de momentos puntuales. 

¿Qué ha evitado que Assassin’s Creed: Origins se vuelva en una de las entregas más destacadas? Muchos aspectos, siendo quizás el más importante que el momento de forma actual de Ubisoft se encuentra algo lejano con respecto al nivel de hace una década, más allá de contar con infinidad de entregas principales bajo su espalda. A pesar de ello, se ha podido redireccionar el nuevo camino que era necesario tomar para la franquicia, pero lo que cuenta al fin y al cabo es la ejecución y no las intenciones. Origins es una mezcla de buenas ideas llevadas a medio gas por malas decisiones, en donde encontraremos todas sus bondades en un ambicioso Egipto que logra disimular en ocasiones, con su espectacular Parkour y las increíbles estampadas, las falencias existentes en cuanto a diseño de misiones y la simplicidad de sus combates. Los componentes RPG se acoplan notablemente a la fórmula para lograr hacer más llevadero la ingente (y en ocasiones, superficial) cantidad de horas de juego que tendremos a disposición. Si te has visto seducido al explorar las ambientaciones de muchos videojuegos, las colosales pirámides del antiguo Egipto tendrán mucho que aportarte. 

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